Sillas de comedor

Una de las decisiones más importantes a la hora de amueblar y decorar nuestro hogar es la elección de las sillas y la mesa de comedor. El salón o comedor es una de las estancias más importantes de nuestro hogar. Alrededor de nuestra mesa de comedor pasaremos largas charlas “arreglando el mundo”, reuniones familiares o con amigos, tanto del día a día como celebraciones más especiales, de ahí la importancia de una buena elección.

Hay que tener en cuenta a la hora de elegir una silla de comedor que aparte de ser cómoda, de ello también dependerá que nuestras sobremesas se alarguen, debe ser también un elemento decorativo que no desentone con nuestro conjunto en el salón.

Los aspectos a tener en cuenta a la hora de la elección son: el material del que están fabricadas, la forma de las patas, la altura del respaldo, con o sin reposabrazos y si se desea que sean o no apilables.

MATERIAL

El material por excelencia de las sillas de comedor es la madera. Un clásico, tiene infinitas posibilidades en cuanto a formas y tonalidades, desde los tonos más oscuros a los más claros.

Las sillas de plástico, generalmente estamos más acostumbrados a verlas en salas de espera, restaurantes, etc. Dada su durabilidad y que no requieren mucho cuidado. Pero han empezado a cobrar un papel importante, en la decoración del comedor ya que por su ligereza son muy fáciles de mover y de limpiar. Nos ofrecen muchas posibilidades en cuanto a acabados y colores.

Sillas metálicas, aparentemente frías, propias de estilos industriales y muy usadas en restauración, pueden aportar a nuestro comedor un ambiente cálido y acogedor. Sólo hay que saber combinarlas bien con el resto de nuestro mobiliario.

Existen miles de posibilidades incluso combinando madera con plástico, madera y metal, metal y plástico. Las opciones son infinitas.

FORMA DE LAS PATAS

Podemos encontrar también cientos de posibilidades, la silla común de toda la vida con cuatro patas que parten de las cuatro esquinas del asiento, tres o cuatro patas que parten del centro del asiento en forma de pirámide, sillas con “dos patas” típicas de patas metálicas, suelen tener forma de “c” invertida, sillas con una única pata, no suelen presentar problemas de choques con las patas de la mesa o con las de la silla contigua, pero necesitan de una base de mayor tamaño para poder soportar el peso.

A la hora de elegir una silla nos dejamos llevar por la estética y, la silla de la que nos “enamoramos”, puede que nos de problemas a la hora de colocarla con nuestra mesa de comedor.

Lo ideal es buscar sillas compatibles con la mesa, si ya tenemos elegida la mesa, el diseño de las patas tiene que evitar los choques con las patas de la mesa y tener una altura que nos permita recogerlas debajo de la mesa.

REPOSABRAZOS

A la hora de elegir una silla con reposabrazos, juega un papel muy importante la altura de la mesa, ya que estas sillas suelen ser más voluminosas y no siempre van a quedar recogidas debajo de la mesa.

Las sillas con reposabrazos suelen resultar más cómodas ya que nos permiten recostarnos cuando se alargan las sobremesas, en cambio sin reposabrazos son sillas para comidas más cotidianas dada su funcionalidad y ligereza.

Otra opción sería combinar sillas con y sin reposabrazos, una buena opción es colocar las sillas con reposabrazos presidiendo los extremos y sin reposabrazos a lo largo de toda la mesa.

RESPALDO

A la hora de la elección de la silla, la altura del respaldo dependerá de lo que necesite cada uno. Hay personas a los que les resulta incómodo el respaldo bajo y necesita una altura de respaldo mayor que les recoja toda la espalda durante la comida.

Si contamos con espacios más reducidos siempre es una buena posibilidad un respaldo más bajo dado que estéticamente nos da una sensación de mayor amplitud.

¿SE PUEDEN O NO APILAR?

En hogares con espacio reducido, una buena opción es optar por sillas apilables que podamos recoger cuando necesitemos más espacio o por el contrario que podamos contar con más sillas en el caso de recibir más visitas en casa.

Hay tantas posibilidades como modelos y estilos de sillas. Otra opción si quieres estar a la última en cuanto a tendencias es que no te decidas por un único modelo y combines las sillas que más te han gustado. La tendencia de las sillas desparejadas, sólo apta para los más atrevidos que se atrevan a romper con el equilibrio y la armonía. ¿Pero quién ha dicho que lo desparejado no pueda tener equilibrio?

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